Para los que no hemos nacido en el Mediterráneo, la celebración de la fiesta de la noche de Sant Joan nos es algo totalmente desconocido. Desde lejos llegaban reminiscencias por las noticias de que en todo el litoral se había celebrado esa noche, pero poco más. Sin embargo es increible comprobar lo arraigado de la celebración y la importancia que se le dá aquí.
Es algo nuevo para mí, la gente actua como si lo que viniese fuese la nochebuena, de hecho las dos marcan el cambio de solsticio, las noches más largas y cortas del año, y ambas tienen un componente mágico y religioso muy importante. Así que también se sale antes del trabajo, se organizan grandes cenas familiares o de amigos donde se reune todo el mundo, y se celebran muchísimas tradiciones y rituales ligadas a esta noche.
Todo es simbolismo en esta fiesta que anuncia la llegada del verano. El principal es probablemente el fuegocomo poder purificador. Por todos los barrios de la ciudad y por las playas se encienden hogueras, eco de una tradición ancestral de miles de años. La mayoría son alimentadas con muebles viejos para alejar la mala suerte. Existe otra tradición que dice que si saltas 7 veces una hogera junto a tu pareja cogidos de la mano, seréis felices toda la vida. Quizás la tradición más curiosa es la de Flama del Canigó, surgida en los años 50 en plena represión franquista, que es la llama que tiene que iniciar las hogeras y que recorre toda Catalunya para hermanar los Paisos Catalans. Ligada al fuego está la tradición de los petardos y fuegos artificiales. Sobre todo los niños y más jóvenes aprovechan esta época para hacer explotar cientos de ellos, y es habitual ver a la gente lanzando sus propios cohetes al cielo.
En contraposición está el agua. Se dice que en esta noche adquiere propiedades, de ahí la costumbre de bañarse, habitualmente en el mar, o mojarse con el rocio del amanecer. Sant Joan es noche de leyendas, de dichos y canciones que heredan la sabiduría popular de cientos de años y que mantienen viva la memoria histórica, de magia que hace que las hierbas como el romero o la propia hierba de San Juan adquieran grandes propiedades, de fiesta y verbena donde estalla el amor en cada rincón.
No podía faltar el reflejo gastrónomico, centrado sobre todo en la Coca, dulce o salada, de llardons (chicharrones, la preferida de casi todo el mundo), de frutas, piñones, nata… Todas las pastelerías de la ciudad están plenas de ellas hoy mismo.
Una noche emocionante y mágica llena de rituales que estoy deseoso de experimentar por primera vez, y es que per Sant Joan, tot es fa gran…

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