Este fin de semana estuvimos en Andorra junto a una pareja gran amiga nuestra (gracias a los dos por todo). Hacía unos seis años que no pasaba por el principado, bastante más siendo verano, y la verdad es que ha cambiado un poquito, aunque sigue conservando ese trinomio de “compras (cada vez más oferta de lujo), montaña y esquí”.
El sábado nuestros amigos nos llevaron a un restaurante que habían descubierto el año pasado en Ansalonga, un pueblo cerca de Ordino (zona norte, en dirección a las Pistes Arcalis), bajo la promesa de un binomio entre comida casera y de autor en un lugar con encanto. Su nombre: Cal Moixó.
El lugar donde se encuentra es una maravilla. Al ya de por sí atractivo entorno de los pirineos, se suma la situación privilegiada en pleno valle junto a uno de los rápidos arroyos andorranos en las lides de un pequeño pueblo de pocas casas: Ansalonga.
Al entrar en Cal Moixó experimentas un choque que te sumerge en tranquilidad, en un ambiente familiar, íntimo, cuidado y bien decorado que auna elementos de montaña, rústicos y coloniales. Mención especial merece la intrusión de la roca y la propia montaña dentro del salón, que transmite una sensación muy acogedora.
No existe carta, y es la maitre quien nos da a elegir entre los platos del día. La atención es exquisita en todo momento, cercana pero sin llegar a ser agobiante. Comprobamos que se ha abandonado la línea de autor para centrar la oferta en cuina casolana (cocina casera). Buena elección, sobre todo tras probarla. Porque los platos son caseros para bien, se notan cocinados con mimo y artes caseras, con muy buen género y cierta originalidad. Nuestra elección se movió entre pimientos rellenos de bacalao gratinados con queso manchego, carpaccio de buey o un impresionante y abundante arroz de montaña ante el que sucumbimos los cuatro. En los postres más de lo mismo: mousse de chocolate o un flan casero hecho con 67 huevos. La carta de vinos es un poco limitada, pero cubre todos los frentes y precios (un detalle que dispusieran de un par de Vega Sicilia a un precio aceptable). Y para terminar licores variados con cierta originalidad.
Hacía mucho tiempo que no me sentía tan bien en un restaurante. El broche lo pone el precio. El menú cuesta 15 euros. Sí, créetelo. Nosotros nos fuimos a 35 euros por persona, porque tenemos que sumar el aperitivo anterior, el vino, aguas selectas, los licores, los cafés, etc. Y ya se sabe que todo eso suma. Pero incluso así nos pareció muy bien. Para probar y repetir, sin duda.
Cal Moixó (Ansalonga) – AD 300 Ordino (Principat d’Andorra)
Tel: +376 849068
Iglesia en Ordino, por Matthew Ross.








