NERI (Sant Felip Neri)

En uno de los viajes que me trajo a Barcelona antes de que me estableciera aquí definitivamente, me permití el lujo de, aportado un poquitín de dinero más que el asignado por mi empresa para el alojamiento, reservar en un hotel con encanto. Después de sumergirme por varios lugares recomendados, por guías, recordé que mi novia, en uno de los viajes anteriores, me había enseñado un hotel nuevo que pensó me gustaría. Así que probé, y reservé en el HOTEL NERI.

La primera vez que lo ví por fuera ya prometía. Inmerso en el Gótic, sin acceso posible en coche, junto a la Plaça Sant Felip Neri, lugar mágico que todavía conserva las huellas de la guerra civil y frecuentado por todo tipo de tribus urbanas, el Neri ha ocupado un antiguo palacete del siglo XVIII, rehaciéndolo pero sin que pierda su natural integración con el entorno. Cuando entras, impresiona el juego de la luz en el espacio interior. La decoración conserva los materiales originales pero envueltos en una disposición minimalista que parece cambiar según el momento del día. Tras el checking amenizado por una copa de agua de rosas, vislumbramos la biblioteca, el restaurante, y el patio de luces que nos conducirá a las habitaciones: el Neri no pierde su ambiente acogedor.

Al entrar en nuestra habitación, comprobamos que, aunque no es grande, tampoco lo necesita. Muebles y obras pictóricas seleccionadas dan un aire elaborado pero nada snob. La pantalla de plasma de 42″, el equipo de sonido y la conexión a internet nos introducen en un mundo multimedia que contrasta con el entorno. Y el baño, decorado en pizarra, rezuma buen gusto y funcionalidad.

Si te alojas, es obligado el paso por el restaurante, que se está ganando fama a pulso de su chef, Jordi Ruiz, ex-Bulli y Akelarre. Los sabores allí son intensos, pero sin llegar a la saturación tan de moda hoy. Influencias, según ellos, medievales y árabes que entroncan con el lugar. En verano, el restaurante se abre a la plaça de Sant Felip Neri, permitiéndo disfrutar de la noche del Gótic. Arriba, en el ático, podemos disfrutar de agradables vistas y un lugar donde tomar el sol y refrescarnos mientras tomamos algo.

El precio fue de 170 euros, apenas 40 euros más que un hotel de cuatro estrellas frío, normal y típico de la ciudad. La experiencia bien vale la pena. Se que no soy el único que lo piensa, muchísima gente ha preferido este hotel a otros míticos como el Majestic, lo que hace que conseguir reserva no sea nada fácil.

Fotografías copyright tablethotels.com & Hotel Neri

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