RAMBLA DE CATALUNYA (Más allá de Las Ramblas)
Mi relación con la Rambla de Catalunya es especial. Quizás el hecho de que sea el lugar donde trabajo tenga algo que ver. Pero salvando motivos personales, lo cierto es que tiene encanto. Si lo pensamos bien, tendrÃa que formar parte del conjunto de Las Ramblas, por ubicación y forma, pero ha quedado fuera de este universo, adoptándo unas maneras muchÃsimo más aburguesadas, probablemente por la influencia del cercano Passeig de Grà cia.
La define su paseo central, como buena rambla, paseable hasta la saciedad incluso en invierno. Ahora, en primavera y verano, queda al refugio de toda su arbolada, status que aprovechan la multitud de restaurantes, granjas y cafeterÃas de la zona para colocar sus terrazas. Reconozco que a menudo apetece sentarse a tomar algo mientras ves la gente pasar, cada uno con sus vidas en movimiento mientras tú haces una pausa y te detienes.
La rambla respira Eixample, en el urbanismo, en la arquitectura, en los comercios, en la gente… Urbanismo lÃneal y perfecto. Arquitectura modernista de principios del XX en casi todos los casos. Comercios de todo tipo: Moda de alto y medio nivel (el estratosférico tipo Chanel o Louis Vuitton se lo dejamos al Pg. Grà cia), hornos (pastelerÃas), colmados (esto me lo reservo para un post entero), perfumerÃas, decoración, relojerÃas, papelerÃas como Konema (esquina con Consell de Cent, 296), librerÃas o centros comerciales como el Boulevard Rosa (Passeig de Grà cia, 51-53), situado en los bajos de una de las manzanas que da al Pg. Grà cia, y donde te puedes perder entre innumerables tiendas variadas. Reseñable uno de los muchos hoteles que aquà se encuentran: el Onix Rambla, de tres estrellas pero muchÃsimo mejor que otros de cuatro estrellas cercanos que conozco (el Crystal Palace, por ejemplo). Es un antiguo edificio que conserva su fachada original pero que ha sido dotado en su interior de un aire moderno y minimalista.
Todo el paseo además se aprovecha en fechas señaladas para instalar puestos de venta. La más conocida,Sant Jordi, donde toda la rambla queda inundada de puestos de libros y rosas. También, por ejemplo, ante la proximidad del Domingo de Ramos antes de la Semana Santa, aparecen puestos que ofrecen palmas y ramas de olivo.
Un encanto más de la Rambla de Catalunya es que está directamente enfilada al Tibidabo, que apadrina la rambla en toda su longitud.
